Nos llevaron a la libertad

El título que encabeza estas líneas podría parecer convencional si pretende sintetizar la misión y visión de A KISS FOR ALL THE WORLD. Sin embargo, no es descabellado afirmar que, en su bautismo de fuego en América Latina, la sinfonía de Beethoven ha saltado fronteras y depositado en Colombia su primer beso, sembrando así una emotiva apelación a romper las cadenas que impiden a la humanidad abrazarse en torno a un espíritu libre, cordial y fraterno. La libertad, con mayúsculas, es el principal patrimonio con el que nace todo hombre, que trata de conservar, como bien más preciado, durante toda la existencia. No se concibe lo humano sin el ejercicio de su condición de ser libre.

Si hubiera que concentrar en un único mensaje la Novena Sinfonía de Beethoven podría decirse que se trata de una inequívoca exaltación de la libertad interior. Gracias a este don el hombre tiene capacidad para elegir el bien y elevarse hacia lo transcendente. Es una invitación a desprenderse de las ataduras que encadenan, a elevar la mirada por encima de preocupaciones y pesimismos que maniatan y a menudo enloquecen, para contemplar la realidad cada día con creciente esperanza y renovada ilusión.

La obra cumbre de Beethoven cumple, en un clásico sentido filosófico, con la función catártica de dignificar el género humano. El vaciamiento interior que expresa su Tercer Movimiento (Adagio molto e cantabile) es condición imprescindible para entonar con vigor el “An die Freude” (Oda a la Alegría) que conmueve en el Cuarto y último. La exhortación al desapego resulta ser una inequívoca llamada a la libertad interior, a conquistar ese espacio donde el espíritu no puede ser cercado por alambradas, encerrado en barracones, ni hacinado en inhumanos cuadriláteros de hormigón. Después de pasar media vida encarcelado por el régimen sudafricano del Apartheid, Nelson Mandela afirmó que no hay camino sencillo hacia la libertad en ninguna parte y muchos de nosotros tendremos que pasar a través del valle de la muerte una y otra vez antes de alcanzar la cima de la montaña de nuestros deseos”. La Novena, a modo de brújula, muestra el camino al ser humano hacia a su liberación y la paz que todo lo alcanza.

En este contexto, por tanto, las palabras que dan título a este breve post no son en ningún modo presuntuosas. Más aún, parecieron leerse en las pupilas de los atónitos asistentes a los cuatro conciertos interpretados por A KISS FOR ALL THE WORLD en Bogotá: los alumnos con escasos recursos que estudian gracias a la magnífica labor de la Universidad UNIMINUTO, en cuya plaza se celebró el primero de los eventos; los adolescentes procedentes de poblaciones desfavorecidas que asistieron al celebrado en el Teatro CAFAM; o el centenar de niños pertenecientes a la Fundación Sonrisa y Fundación Batuta que entusiasmados pusieron calor y color al organizado en el Aeropuerto de EL DORADO. Escuchando a Beethoven, todos confesaron sentirse libres, por un momento, de sus limitaciones económicas y culturales, y de los obstáculos de la exclusión y discriminación social.

Sin embargo, la cita cobra su más respetuoso, profundo y conmovedor significado cuando recordamos que fue expresada de manera espontánea, en su entera literalidad, por un hombre menudo, carente de su bien más anhelado, sin perder la sonrisa y su semblante apacible, después de escuchar el último de los conciertos dirigidos por el maestro Pirfano, celebrado en un frío y destartalado salón de la prisión bogotana de La Picota.

Fernando Lallana

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