¿Cuándo llegará el tiempo en que habrá únicamente seres humanos?

La interpelación, a medio camino entre la ingenuidad y el sarcasmo, produce un sordo escalofrío. Podría encabezar el apremiante discurso de un Nobel de la Paz o la invocación de algún sensato gobernante en el marco de una cumbre de Naciones Unidas. Aunque bien pensado, estaría al alcance de cualquiera que, con un ápice de sensibilidad, hiciera inventario de los insufribles dolores de cabeza que padece el mundo de hoy. Por desgracia, el desolador anhelo posee la huella que le otorga la atemporalidad.

El año que entra se celebra el 250 aniversario del nacimiento de Ludwig van Beethoven. Serán incontables los reconocimientos que se llevarán a cabo en homenaje a su legado. Conciertos, exposiciones, cursos y conferencias compondrán un merecido rosario que nos transportará a las vísperas de la Navidad de 1770, cuando María Magdalena Keverich diera a luz en el 515 de la Bonngasse – en la ciudad de Bonn- mientras el padre de la criatura vaciaba una botella de vino en la taberna.

A Kiss for all the World se sumará a la iniciativa de encumbrar al compositor universal. Como no podía ser de otro modo, el proyecto liderado por el maestro Pirfano ultima las actividades que servirán de consideración a la obra de Beethoven. Mediante el acercamiento de la Novena Sinfonía -única composición musical Patrimonio de la Humanidad- a quienes sufren injusticia, desigualdad, insolidaridad, desamor o indiferencia, nuestro proyecto volverá a depositar el abrazo universal que da sentido a su encomienda.

La Bundeskunsthalle de Bonn dedicará una grandiosa exposición que abrirá el cúmulo de celebraciones. Entre los centenares de objetos que serán mostrados, destaca uno que a buen seguro pasará desapercibido. Se trata de una breve misiva que Beethoven envió desde Viena a uno de sus grandes amigos, el diplomático Heinrich von Struve. Está escrita en un pedazo de papel reducido, con una caligrafía también minúscula, quizá para facilitar el traslado hasta su destino en San Petersburgo. Su contenido es el espolón que nos remueve y catapulta hacia la conmemoración del 2020. Más aún cuando A Kiss for All the World surgió para contribuir al “ahora” que -con humildad y diligencia- merece el desgarrador interrogante que el compositor alemán lanzó a su compañero Struve en favor de la dignidad del género humano.

¡Feliz Navidad y próspero año Beethoven 2020!

 

Fernando Lallana

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