Bajo la sombra del Monkole

Monkole es el nombre de un imponente árbol tropical abundante en la selva congoleña que, gracias a su boscosa copa, despliega una exuberante y protectora sombra. La cultura africana rinde a los grandes árboles una reverencial cortesía, metáfora del cobijo y amparo dispensados por la Divinidad.

Después de meses de ardua preparación, A Kiss for All the World afronta a mediados de junio un desafío extraordinario: depositar una semilla de fraternidad en el corazón de África con el asombro, respeto y humildad que merece una invitación tan fascinante. Cuando el proyecto ha echado ya raíces y extendido una frondosa copa vestida de almas fortalecidas en algunos países de Europa y Latinoamérica, es momento de abrazar al amado y maltratado continente africano.

No es casual que la República Democrática del Congo constituya su primera escala. La capital, Kinshasa, tercera urbe de África con siete millones de habitantes, configura una de las zonas más cuarteadas del planeta. Hambre, guerra, destrucción, epidemias y desigualdades hacen de nuestro providencial destino altavoz para una humanidad que merece ser definitivamente escuchada, reconfortada y reconocida en su más absoluta dignidad.

1-osk-calain-hanel-1_0Foto: La Orquesta Sinfónica Kimbanguista de Kinshasa, en una reciente actuación en Monte Carlo (Mónaco).

El primer lugar donde sonará la partitura de Beethoven será el orfanato Kimbondo, donde casi un millar de niños son atendidos en sus necesidades más básicas. El segundo tendrá lugar en las instalaciones del centro hospitalario que de manera providencial toma por nombre Monkole. Junto a su bienhechor leño sucede diariamente el milagro para cientos de afectados de paludismo, tuberculosis y VIH, arrancados in extremis de las fauces de la muerte.

Las notas interpretadas por la Orquesta Sinfónica Kimbanguista de Kinshasa dirigida por el maestro Pirfano se mecerán dulcemente a ritmo melodioso como las hojas del robusto Monkole, y bajo su cobijo se sentirá un auxiliador frescor henchido de humanidad y concordia. A Kiss for All the World se abre paso como una suave y definitiva brisa llamada a evidenciar la necesidad de replantear prioridades y categorías en las carcomidas y mustias conciencias del blanqueado vergel denominado “primer mundo”.

Fernando Lallana

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Primavera de Fraternidad

En abril del año 1800, Beethoven fue invitado por la familia Brunsvick a pasar una temporada en su maravillosa casa de campo cerca de Viena. Allí encontró la inspiración para armar la Sonata para violín y piano en Fa Mayor op. 24. Conocida posteriormente como Primavera, esta obra suscita la atmósfera cálida y evoca el brote de la naturaleza y el estallido de la luz, transmitiendo sentimientos de alegría y melancolía propios de la música romántica.

Cuando los pastos del hemisferio norte se visten de púrpura, el astro rey luce con más intensidad y el día comienza a retrasar el crepúsculo, A Kiss for All the World hace más consciente que nunca su vocación de llevar esperanza y gozo a la humanidad desconsolada que anhela la semilla de un nuevo e ilusionado reverdecer. Aprilis, mes de apertura de las flores en el calendario romano, representa una llamada a desbrozar dificultades, allanar caminos y descubrir al prójimo, especialmente necesitado.

Despedíamos el año 2016 con el anticipo de nuevos destinos -Chile, México, Jordania o República Democrática del Congo- donde próximamente se hará presente el mensaje imperecedero y trascendente de la Novena Sinfonía. Tras un invierno de afanosa y callada labor, el equipo comandado por Íñigo Pirfano embarcará flautas, violas y violines con el objetivo de barnizar las almas afligidas con un humilde mensaje de aliento y júbilo.

Con el soporte de una incalculable colaboración, A Kiss for All the World podrá emerger como la primavera -primer verdor- alimentada por los rayos de sol que ensanchan el día y caldean el alma. Sin duda será puntual al equinoccio de rejuvenecimiento, renovación y resurrección donde desgraciadamente la guerra, el hambre, la injusticia y las calamidades no encuentran deshielo.

Beethoven, en su retiro primaveral de Brunsvick, ya meditaba una gran obra en la que musicalizar el evocador poema de Friedrich Schiller. La Sonata dedicada al conde Moritz von Fries no fue sino el anticipo de la majestuosa Novena Sinfonía que, interpretada siglos después por A Kiss for All The World, sostiene los corazones de toda la humanidad con un perenne y cálido abril de amistad y fraternidad.

Fernando Lallana

Navidad todo el año

El mercado navideño de la ciudad de Bonn se colma de un bullicio entrañable durante el invierno. Entre todos los de Renania, sobresale por ser un espacio de fraternal convivencia donde pequeños y mayores disfrutan de un ambiente familiar y jubiloso. Las fachadas iluminadas cercanas a la Münsterplatz se visten de gala y conforman un decorado soberbio, donde los conciertos y espectáculos encandilan a los visitantes.

Der Weihnachtsmarkt von Bonn der Münsterplatz von oben gesehen

Mercado de Navidad de la Münsterplatz de Bonn, visto desde arriba.

Sin embargo, todavía millones de personas en todo el mundo, a pesar de conservar un corazón armado de buenos sentimientos, no pueden disfrutar del intenso perfume a manzanas asadas, a vino caliente aromatizado con especias, y castañas, que caldean la atmósfera de los aledaños al mercado de la antigua capital alemana. Muy al contrario, acopian cicatrices a causa de guerras, discordias, enfermedades, desamparos, discriminaciones, injusticias, y las más diversas limitaciones económicas, sociales y culturales…

En estas fechas tan distinguidas y, cuando un año nuevo sale al encuentro, se precisa urgentemente redoblar esfuerzos para encender la luz de la esperanza, ilusión y fraternidad allá donde atemoriza la oscuridad y el abatimiento. Con este intrépido empeño, el equipo de A Kiss for All The World, guiados por la batuta del director Pirfano, tiene ya listas sus mochilas para aventurarse por la geografía mundial y, a través de la música, prolongar durante doce meses el espíritu de la Navidad, llevando a la humanidad sufriente y desgarrada un abrazo que no conozca fin.

Argentina, Chile, México, Jordania o República del Congo son algunos de los destinos donde, a lo largo de 2017, el mensaje imperecedero y trascendente de la Novena Sinfonía desplegará sus alas benefactoras estrechando los corazones de hombres, mujeres y niños desalentados. En sus almas depositará una humilde semilla de esperanza y una invitación a la transformación interior.

Es deseo de quienes formamos parte de A Kiss for All The World lanzar al cielo un comprometido y bondadoso mensaje de Felicidad bajo la forma de Himno a la Alegría. Ojalá que el año que está por venir inunde las entrañas de hombres y mujeres de todo el orbe de la cordialidad, fraternidad y festividad que aflora durante la Navidad en la Münsterplatz de Bonn, donde casualmente y, desde 1845, se levanta majestuosa una gran estatua de nuestro querido Ludwig van Beethoven.

682b6cf1014bc1204b1496bd6bf20767Estatua de Beethoven en la Münsterplatz de Bonn.

Entre la cantidad ingente de seres humanos de los cinco continentes que se emocionarán con el exquisito sabor a manzanas y castañas asadas que endulzan la Novena, anhelamos encontrar durante los próximos meses a muchos como el pequeño Tim, un niño menesteroso pero risueño, al que Charles Dickens hace cantar en Cuento de Navidad: “¡Que Dios nos bendiga a todos!”.

Fernando Lallana

Sólo el Arte me sostuvo

“Yo me mezclaría con vosotros con agrado pero mi desgracia es doblemente dolorosa porque ocasiona que sea incomprendido”, pareció leerse en los apocados labios de niños y jóvenes de estratos humildes sorteando la vergüenza de tomar asiento para el concierto de la Novena Sinfonía, meses atrás, en el Aeropuerto El Dorado o en el Barrio Minuto de Dios en Bogotá. “Para mí no puede existir la alegría de la compañía humana, ni los refinados diálogos, ni las mutuas confidencias, sólo me puedo mezclar con la sociedad un poco cuando las más grandes necesidades me obligan a hacerlo”, bien pudieron expresar, con pesadumbre, enfermos e impedidos mientras sus camillas y sillas de ruedas se ordenaban en los inusuales espacios habilitados en los Hospitales Doce de Octubre de Madrid, Parapléjicos de Toledo y Nacional Oncológico de la Ciudad de Panamá.

Lógico sería, igualmente, que un escéptico pensamiento invadiera la mente de los introvertidos refugiados sirios en el Campo de Hamburgo y de los internos de las prisiones La Picota en Bogotá o Ancón en Lima al ver flautas, violines y chelos invadiendo su espacio: “Debo vivir como un exilado, si me acerco a la gente, un ardiente terror se apodera de mí, un miedo de que mi condición sea descubierta”, cabría que reflexionaran acostumbrados a una timorata existencia abonada en el desprecio y la indiferencia.

¿Acaso podrá verdaderamente una expresión artística, como es la Novena Sinfonía interpretada por A Kiss for All the World, sostener el aliento de esta Humanidad desventurada? Después de dos años de andadura, sellada con varios conciertos en Europa y una primera gira por América Latina, son tan elevados el interés y las expectativas despertadas como desafiantes las interpelaciones que giran en torno a esta insólita iniciativa liderada por Íñigo Pirfano. La osada propuesta de revisar el concepto de primeras necesidades se abre paso entre un paisaje a menudo mezquino y reduccionista. Enfatizar, a través del arte, la belleza y la música, la pura existencia y dignidad humanas desnudas de todo prejuicio o graduación en términos de utilidad, deja un sello indeleble y esperanzador en los corazones de todo aquél que recibe el abrazo amoroso que da sentido a nuestro proyecto.

Estas reflexiones, sin embargo, podrían tacharse de frívolas y presuntuosas si fueran simplemente proyecciones de un iluso voluntarismo. En cambio, las citas puestas en boca de excluidos, refugiados, enfermos y privados de libertad que encierran la desdicha perenne al ser humano sufriente de cualquier época, fueron escritas muchos años antes de que A Kiss for All the World echara a rodar. Concretamente, brotaron en la penumbra de una desvencijada buhardilla en la pequeña ciudad germana de Heiligenstadt una fría tarde del octubre de 1802. Allí, entre los muros de soledad que sólo el olvido y la nostalgia son capaces de levantar, plasmó su testamento vital un ser deprimido y atormentado por su debilidad y el avance de su sordera. Pero cuando la tentación de dejarse caer al foso del abatimiento parecía tenerlo atenazado, obró el milagro de asomar la mirada al océano de su grandeza y revertir, con inmenso coraje, el desfallecimiento que lo maniataba: “Solo el Arte me sostuvo. Imposible dejar el mundo hasta haber realizado todo lo que yo sentía que estaba llamado a realizar. Entonces soporté esta existencia miserable”, vino a constatar de manera audaz un testarudo Ludwig van Beethoven.

Fernando Lallana

Pétalos de dignidad y esperanza en Hamburgo

Desde la Antigüedad, regalar flores es un noble gesto para transmitir los más genuinos sentimientos que brotan del alma humana. El lenguaje de las flores, asumido por la cultura occidental a principios del siglo XVIII tiene sus orígenes en Oriente. La rosa de Damasco, ya citada en el Cantar de los Cantares, es metáfora de cercanía y amor por su excelente fragancia y virtudes salvíficas. Desgraciadamente para los hacendosos cultivadores, su producción en los campos de El Mrah, circundantes de la capital de Siria, ha venido a menos a causa de la cruenta guerra que asola el país. Como el efecto que produce una inesperada helada en los tiernos esquejes, miles de hombres, mujeres y niños, víctimas de la barbarie, han visto truncadas sus vidas y arrancados de sus hogares igual que malas hierbas.

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El campo de refugiados gestionado por la Orden de Malta cerca de Hamburgo es un oasis donde estos desplazados de la humanidad encuentran reconfortante acogida. Sin embargo, siendo este auxilio una verdadera tabla de salvación, la mirada infinita de sus providentes gestores sobrepasa la mera voluntad de alimentar bocas, vestir cuerpos o desinfectar heridas. De su castrense, impoluta y azulada presencia, trazo elocuente de una arrolladora persuasión y sólida certidumbre, emana la misericordiosa intención de agasajar a esta generación sufriente con el alentador mensaje de su propia dignidad.

A Kiss for All the World ha asumido la responsabilidad de servir de vehículo transmisor de este aliento sublime e incondicional: ni las bombas, ni la humillación, ni el destierro, ni siquiera la muerte, pueden marchitar la belleza y grandeza de todo ser humano. Los pétalos de la Novena Sinfonía de Beethoven interpretados por la Sinfónica de Hamburgo y el Coro Carl Philipp Emanuel Bach acompañando al prodigioso ramillete de voces compuesto por Ainhoa Arteta, María José Montiel, Albert Montserrat y Aris Argiris, se depositaron en el alma de los refugiados el pasado 15 de julio en forma de delicados y entrañables suspiros de predilección.

Sin embargo, el acontecimiento no hubiera alcanzado su clímax sin un postrero e imperceptible detalle, que hizo recordar, citando a San Agustín, que los significados ocultos son los más sutiles. Nadiya, mujer discreta y madura, de diminutas y oscuras pupilas inescrutables, por primera vez escuchó, ataviada con un colorido pañuelo sobre su cabeza, el mensaje imperecedero de la Oda a la Alegría de Schiller. Detrás de su mirada aturdida, esculpida por las secuelas de las cicatrices de una velada existencia posiblemente abonada en la contención del afecto, descansaba un rebosante agradecimiento. La maternal y aterciopelada ternura acunando en su regazo el ramo de rosas ofrecidas por el director de orquesta al final del concierto le hizo creer que el maestro Pirfano las hubiera recogido en el mismo Paraíso. Quizá esta mujer nunca antes fuera obsequiada con flores.

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Umberto Eco afirmó en su Historia de la Belleza que todas las flores tienen un significado místico. Pareciera que la afligida Nadiya recordara en el frescor y lozanía de las recibidas la belleza de los plantíos de Siria vestidos de rosas de Damasco. O que en ellas leyera los estimulantes versos del poeta Yosa Buson: Sobre el excremento del caballo, las flores que cayeron del ciruelo rojo parecen besarse. Nuestra visita a Hamburgo habría merecido la pena si, por un instante, la fragancia de ilusión y esperanza que envolvió a las mujeres del campo de refugiados socavara el olor a pólvora y espasmo que tiempo atrás agostara sus manos.

Fernando Lallana

Beethoven para azuzar las entrañas de Europa

Sobre las cenizas de las contiendas mundiales que la devastaron durante la primera mitad del siglo XX, Europa sentó las bases de un nuevo modelo de convivencia. Gracias a una providente inspiración, en el viejo continente sopló un entusiasta aliento de paz y reconciliación con el propósito de alcanzar un futuro compartido, pacífico, próspero y solidario. Décadas después, coincidiendo con un creciente adormecimiento moral y espiritual, junto a ciertas sombras que acechan la arquitectura europea y silencian su autoridad, Europa se enfrenta a uno de los mayores retos de su historia.

Según datos de ACNUR, los conflictos armados que asolan diferentes países de Oriente y norte de África han provocado más de dos millones de desplazados. Hombres, mujeres y niños, procedentes principalmente de Siria, Irak, Libia, Afganistán y Somalia, se ven obligados a dejar sus hogares y emprender un camino jalonado de vértigo y desconsuelo. Forzados a la intemperie con lágrimas de lluvia resbalando sobre sus mejillas y talones colmados de barro, estas víctimas inocentes del espanto y la barbarie tratan de dejar atrás sus ciudades de origen, convertidas en antesalas de la muerte. Su exasperada llamada a las puertas de occidente está provocado una crisis sin precedentes y una profunda interpelación a la conciencia y a la propia identidad europea.150906-germany-migrants-hg-1149_c84baa1a147301b74ce5ddd8010c9694.nbcnews-ux-2880-1000

Por ello, sin tiempo para deshacer las maletas después de culminar un semestre recorriendo el continente americano, A Kiss for all the World acude, como un diligente cirujano, a la urgencia que supone esta sangrante diáspora. Si existe hoy en el planeta un lugar necesitado de acogida, aliento y esperanza, se encuentra en los ríos de refugiados que, sorteando fronteras construidas con el alambre del desprecio, se abren paso hacia territorio europeo.

Haciendo propia la sentencia del poeta medieval Torquato Tasso, todo tiempo que no se dedica al amor es desperdiciado, A Kiss for All the World viajará raudo el próximo quince de julio al encuentro de estos hermanos sufrientes. La cita será en Hamburgo, donde la organización Malteser Integrationslotsen cobija, sana y alimenta a miles de desplazados, fiel a su lema Tuitio Fidei et Obsequium Pauperum. Nuestra contribución será un sanador, amoroso y respetuoso abrazo en que mutarán los acordes que irradia la candente batuta del maestro Pirfano.

In this Saturday Sept. 12, 2015 picture refugees and migrants walk in a sports hall in Berlin that was turned into a asylum-seeker accommodation . ( Kay Nietfeld/dpa via AP)

La Novena Sinfonía de Beethoven, interpretada por la Orquesta Sinfónica de Hamburgo y el Coro ‘Carl Philipp Emanuel Bach’, se izará como bandera coronada por las doce estrellas que representan la unión de los pueblos. Será un grito desde el corazón del viejo continente para confirmar y restaurar su vocación, responsabilidad y compromiso con el amparo de los desplazados. A buen seguro, las notas de Beethoven transformarán el cansancio y el desaliento de los refugiados en alegría y confianza; y servirán de estímulo para azuzar, en las entrañas de Europa, las ascuas de la hospitalidad, fraternidad y universalidad que en su día constituyeron los cimientos del anhelado sueño europeo.

Tus encantos atan los lazos / que la rígida moda rompiera;

y todos los hombres serán hermanos / bajo tus alas bienhechoras.

 (Oda a la Alegría. Novena Sinfonía de Beethoven. Himno de la Unión Europea)

Fernando Lallana

Conciertos de oro en Lima

Tres son las coronas de oro esculpidas bajo fondo celeste en el escudo de armas de la ciudad de Lima y abrazadas por una orla con la leyenda Hoc signum vere regum est, presidida por las iniciales I y K en alusión a la reina Juana de Castilla y el emperador Carlos.

Casualmente, o quizá no, tres serán los conciertos que A Kiss for All the World, en hermanamiento con la Sinfónica Nacional de Perú, interpretará en su próxima visita a la hermosa capital sudamericana. Después de las maravillosas experiencias vividas en Bogotá y Panamá, la ciudad de Lima abre sus puertas para prolongar este milagro vestido de peregrinación musical a lo ancho y largo del mundo. Espoleado por la ferviente bienvenida prevista, el providente proyecto trazado por Íñigo Pirfano volverá a derramar sobre el ser humano, especialmente el más desfavorecido, un mensaje de júbilo, fraternidad y esperanza.

La cita en Lima comenzará el martes 28 de junio, cuando la música resuene en el Hospital de Salud Mental “Larco Herrera”, institución de atención y rehabilitación para adultos, niños y adolescentes. Será ocasión para envolver a estas personas sufrientes en un entrañable abrazo cargado de afecto y predilección.Larco Herrera 2Hospital de Salud Mental Larco Herrera

Al día siguiente, nuestros músicos insuflarán una bocanada de desbordante alegría en el puericultorio y albergue de niños, niñas y adolescentes más grande de América Latina. Allí, más de trescientos menores reciben vivienda, alimentación, salud y educación. Cuando el doctor Pérez Araníbar, quien da nombre al centro, se embarcó en esta gran obra para atender a niños pobres de Lima, su deseo fue alejarlos de la exclusión e integrarlos en la sociedad. A Kiss for All the World tendrá el privilegio de actualizar sus dadivosos auspicios y poner un granito de arena para que, varias décadas después, su sueño pueda seguir cumpliéndose.

Puericultorio 3Puericultorio Pérez Araníbar

Por último, el viernes 1 de julio, armados de flautas, violines, violonchelos, contrabajos y un rotundo mensaje de dignidad impreso en las pupilas, pisaremos la prisión de Ancón. Allí,  A Kiss for All the World tratará de depositar en los corazones de los internos -desde la humildad y profunda reverencia- rescoldos de verdadera libertad interior.

Ancón 2Centro Penitenciario de Ancón

En definitiva, tres conciertos en tres lugares donde habita la aflicción que sacude el espíritu y conmueve el alma. Donde el honor del ser humano necesita ser restaurado y enaltecido. Tres votos de esperanza elevados al Eterno y esculpidos en el celeste azul del firmamento peruano brillarán en unos días como lo harán para siempre tres coronas de oro en el escudo de armas de A Kiss for All the World en memoria de su estancia en la querida y hermana ciudad de Lima.

“¡Somos libres! ¡seámoslo siempre! / Y antes niegue sus luces el sol,

que faltemos al voto solemne / que la patria al Eterno elevó”.

(Fragmento del Himno Nacional de Perú)

Fernando Lallana

Un dulce sueño en Panamá

¿Qué es más dulce que la miel? El sueño. Esculpido en estética grafitera sobre una de las animosas fachadas coloniales del añejo barrio de la ciudad de Panamá, este adagio vino a anticipar la segunda experiencia internacional de A Kiss for All the World. Porque un nuevo sueño se hizo realidad para el proyecto liderado por Íñigo Pirfano, del que han sido protagonistas miles de ciudadanos del país caribeño.

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Una estela cargada de alegría y entusiasmo ha dejado A Kiss for All The World a su paso por este afable país durante la segunda semana de mayo. Las notas de la Novena Sinfonía de Beethoven, interpretadas de manera majestuosa por los entusiastas integrantes de la Sinfónica Nacional y el Coro Universitario, supusieron una refrescante brisa que alivió la caldera atmosférica que acostumbra a envolver a la ciudad centroamericana. Los conciertos celebrados en la Universidad de Panamá y en el Ateneo de la Ciudad del Saber confirmaron a A Kiss for All the World en su vocación a regalar al hombre del siglo XXI una renovada esperanza, un beso amoroso y una alegría desbordante a través de la música. Como quizá no podrá decirse en otros lugares, en Panamá se convalidó que viajar es cambiarle la ropa al alma. En este caso, la visita contribuyó a espolear el alma de nuestros complacientes anfitriones. A Kiss for All the World fue un estímulo y un verdadero acicate para reivindicar al mundo entero que #panamaismorethanpapers.

Sin embargo, fue durante una de las múltiples conversaciones con las personas que nos acogieron de manera tan excepcional, cuando se escuchó que el carácter panameño se había forjado en la idiosincrasia que el Canal otorga al país. Así, en un tono entre el apocamiento y lo sugestivo, alguien confesó que en las entrañas de la sociedad cosmopolita panameña anidaba un espíritu entallado por la transitoriedad y la fugacidad.

Este aspecto nos hizo conectar con las circunstancias que rodearon el más emocionante de los conciertos. Al lobby del Hospital Oncológico fueron convocados, a primera hora de la mañana del miércoles 11 de abril, decenas de enfermos, ansiosos de escuchar por primera vez los balsámicos acordes del gran Beethoven. En sus miradas brillaba la sabiduría de discernir que cada minuto de existencia es un regalo y asimilar que todo ser humano está de paso por este mundo.

TVN2
http://www.tvn-2.com/videos/noticias/Concierto-musical-oncologico_2_4480821978.html

Cuando las notas de la Novena fueron inundando la atmósfera hospitalaria, una corriente de energía iluminó sus rostros y se aferraron a sus sillas como si fueran la misma vida. Entendieron como nadie el mensaje de Beethoven cuando en sus dos primeros movimientos avista la ligereza de la vida y la congruencia de reconocer que el ser humano es ave migratoria. Y por supuesto, estos amigos sufrientes captaron el enorme sosiego y la absoluta confianza a las que conducen encarar de esta manera la existencia. Desde la atalaya de la abnegación, del desprendimiento, del agradecimiento y la ofrenda permanente al Padre amoroso que exulta la Oda de Schiller, obraron el milagro de redoblar sus esfuerzos por adherirse a la alegría, la bondad y la vida, como atestiguó emocionado el director del Hospital, el Dr. Villa-Real, a la conclusión del concierto.

Satisfechos por la misión cumplida, A Kiss for all the World ya prepara para finales de junio la siguiente parada en su emocionante aventura a lo largo y ancho del mundo. Será en la multicultural ciudad de Lima donde la música de Beethoven vuelva a saber a dulce miel y de nuevo se actualice el arbitrio manuscrito en la fachada del colorido y viejo barrio panameño.

Fernando Lallana

Nuestro papel en Panamá

Después del periplo por tierras colombianas y las emociones vividas durante los conciertos en el Hospital Nacional de Parapléjicos de Toledo y en el Teatro Real de Madrid (éste con carácter benéfico), A Kiss for All The World se dispone a hacer de nuevo las maletas y proyectar su misión hacia un nuevo destino en el mundo. En su vocación de regalar alegría y esperanza a quienes más lo necesitan, las deliciosas notas de la Novena de Beethoven descenderán próximamente, coincidiendo con el inicio de la época de precipitaciones, en forma de dadivosa lluvia sobre Panamá.

Serán tres los conciertos que se celebren en la emblemática y maravillosa ciudad donde las aguas del Atlántico y el Pacífico se estrechan la mano. El primero, el 11 de mayo, tendrá lugar en el Hospital Oncológico de Panamá, dirigido a pacientes que afrontan la enérgica batalla contra una desdichada enfermedad, a sus familiares y facultativos. La Oda a la Alegría de Beethoven pretende convertirse en metáfora de la vocación armoniosa de la ciudad centroamericana y servir de conducto por el que fluya un amoroso torrente de fraternidad y confianza sobre estos corazones sufrientes.

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Los otros dos conciertos se abrirán al ámbito universitario. En el Domo de la Universidad de Panamá el 12 de mayo y, al día siguiente, en un escenario muy especial: el Ateneo de la Ciudad del Saber. Este emplazamiento, situado sobre los terrenos de la antigua base militar estadounidense antes del traspaso del Canal en 1999, alberga hoy una pujante comunidad internacional donde la colaboración empresarial, académica y científica tiene como horizonte un desarrollo más humano y sostenible, basado en el conocimiento.

A ambos eventos están convocados diversos colectivos de niños y jóvenes estudiantes que tienen el rasgo compartido de pertenecer a estratos desfavorecidos. Con ello, A Kiss for All The World pretende invitar a estos muchachos a realzar lo mejor de ellos mismos y a estimular su interés en la universal belleza de lo intangible a través del fecundo itinerario del saber y el conocer. Los conciertos les servirán de acicate para no perder de vista que la ciencia siempre debe estar al servicio del hombre. Para inspirarles el deseo de no quedar atrapados en el espejismo del bienestar material y alzar la mirada para ser los protagonistas, en un futuro no muy lejano, de un mundo acorde con la esencia y dignidad del ser humano, que a todos nos hace semejantes.

Ateneo Ciudad del Saber(Ateneo de la Ciudad del Saber)

Y la música es, quizá, el mejor icono para mostrar el valor de lo que aparentemente carece de utilidad material. Se trata de un regalo que dignifica a todos por igual, superando las exclusas de lo convencional en términos socioeconómicos y culturales. Es precisamente en la ausencia de despiadado pragmatismo y utilitarismo donde el ser humano es capaz de elevarse a su máxima categoría. Como sentencia el filósofo y profesor italiano Nuccio Ordine, “Si dejamos morir lo gratuito, si renunciamos a la fuerza generadora de lo inútil, si escuchamos únicamente el mortífero canto de sirenas que nos impele a perseguir el beneficio, sólo seremos capaces de producir una colectividad enferma y sin memoria que, extraviada, acabará por perder el sentido de sí misma y de la vida. Y en ese momento, cuando la desertificación del espíritu nos haya ya agostado, será en verdad difícil imaginar que el ignorante homo sapiens pueda desempeñar todavía un papel en la tarea de hacer más humana la humanidad”.

Estamos convencidos de que la Novena Sinfonía interpretada por la Orquesta Sinfónica Nacional de Panamá y el Coro de su Universidad hará germinar en el alma de todos nuestros anfitriones panameños la valentía y la entereza necesarias para afrontar las desafiantes realidades, en forma de enfermedad o dificultades económicas, que actualmente les toca vivir. El abrazo amoroso de los acordes que fluirán de la batuta de Íñigo Pirfano testimoniará que no están solos y les recordará que, después de la lluvia, el sol benefactor que todo lo irradia siempre cumple con la cita de desplegar su efecto balsámico y renovador. En el cumplimiento de esta encomiable y ética finalidad consistirá el ambicioso papel de A Kiss for all the World en Panamá.

Fernando Lallana.

“Pule tu inspiración que es un gran bloque,

y verás cómo salta a cada choque

del cincel un reguero rutilante,

y haz de tu verso de oro una sortija

en donde irradie transparente y fija,

la idea como un nítido brillante”

Ricardo Miró, poeta panameño (1883-1940)

Nos llevaron a la libertad

El título que encabeza estas líneas podría parecer convencional si pretende sintetizar la misión y visión de A KISS FOR ALL THE WORLD. Sin embargo, no es descabellado afirmar que, en su bautismo de fuego en América Latina, la sinfonía de Beethoven ha saltado fronteras y depositado en Colombia su primer beso, sembrando así una emotiva apelación a romper las cadenas que impiden a la humanidad abrazarse en torno a un espíritu libre, cordial y fraterno. La libertad, con mayúsculas, es el principal patrimonio con el que nace todo hombre, que trata de conservar, como bien más preciado, durante toda la existencia. No se concibe lo humano sin el ejercicio de su condición de ser libre.

Si hubiera que concentrar en un único mensaje la Novena Sinfonía de Beethoven podría decirse que se trata de una inequívoca exaltación de la libertad interior. Gracias a este don el hombre tiene capacidad para elegir el bien y elevarse hacia lo transcendente. Es una invitación a desprenderse de las ataduras que encadenan, a elevar la mirada por encima de preocupaciones y pesimismos que maniatan y a menudo enloquecen, para contemplar la realidad cada día con creciente esperanza y renovada ilusión.

La obra cumbre de Beethoven cumple, en un clásico sentido filosófico, con la función catártica de dignificar el género humano. El vaciamiento interior que expresa su Tercer Movimiento (Adagio molto e cantabile) es condición imprescindible para entonar con vigor el “An die Freude” (Oda a la Alegría) que conmueve en el Cuarto y último. La exhortación al desapego resulta ser una inequívoca llamada a la libertad interior, a conquistar ese espacio donde el espíritu no puede ser cercado por alambradas, encerrado en barracones, ni hacinado en inhumanos cuadriláteros de hormigón. Después de pasar media vida encarcelado por el régimen sudafricano del Apartheid, Nelson Mandela afirmó que no hay camino sencillo hacia la libertad en ninguna parte y muchos de nosotros tendremos que pasar a través del valle de la muerte una y otra vez antes de alcanzar la cima de la montaña de nuestros deseos”. La Novena, a modo de brújula, muestra el camino al ser humano hacia a su liberación y la paz que todo lo alcanza.

En este contexto, por tanto, las palabras que dan título a este breve post no son en ningún modo presuntuosas. Más aún, parecieron leerse en las pupilas de los atónitos asistentes a los cuatro conciertos interpretados por A KISS FOR ALL THE WORLD en Bogotá: los alumnos con escasos recursos que estudian gracias a la magnífica labor de la Universidad UNIMINUTO, en cuya plaza se celebró el primero de los eventos; los adolescentes procedentes de poblaciones desfavorecidas que asistieron al celebrado en el Teatro CAFAM; o el centenar de niños pertenecientes a la Fundación Sonrisa y Fundación Batuta que entusiasmados pusieron calor y color al organizado en el Aeropuerto de EL DORADO. Escuchando a Beethoven, todos confesaron sentirse libres, por un momento, de sus limitaciones económicas y culturales, y de los obstáculos de la exclusión y discriminación social.

Sin embargo, la cita cobra su más respetuoso, profundo y conmovedor significado cuando recordamos que fue expresada de manera espontánea, en su entera literalidad, por un hombre menudo, carente de su bien más anhelado, sin perder la sonrisa y su semblante apacible, después de escuchar el último de los conciertos dirigidos por el maestro Pirfano, celebrado en un frío y destartalado salón de la prisión bogotana de La Picota.

Fernando Lallana