Beethoven para azuzar las entrañas de Europa

Sobre las cenizas de las contiendas mundiales que la devastaron durante la primera mitad del siglo XX, Europa sentó las bases de un nuevo modelo de convivencia. Gracias a una providente inspiración, en el viejo continente sopló un entusiasta aliento de paz y reconciliación con el propósito de alcanzar un futuro compartido, pacífico, próspero y solidario. Décadas después, coincidiendo con un creciente adormecimiento moral y espiritual, junto a ciertas sombras que acechan la arquitectura europea y silencian su autoridad, Europa se enfrenta a uno de los mayores retos de su historia.

Según datos de ACNUR, los conflictos armados que asolan diferentes países de Oriente y norte de África han provocado más de dos millones de desplazados. Hombres, mujeres y niños, procedentes principalmente de Siria, Irak, Libia, Afganistán y Somalia, se ven obligados a dejar sus hogares y emprender un camino jalonado de vértigo y desconsuelo. Forzados a la intemperie con lágrimas de lluvia resbalando sobre sus mejillas y talones colmados de barro, estas víctimas inocentes del espanto y la barbarie tratan de dejar atrás sus ciudades de origen, convertidas en antesalas de la muerte. Su exasperada llamada a las puertas de occidente está provocado una crisis sin precedentes y una profunda interpelación a la conciencia y a la propia identidad europea.150906-germany-migrants-hg-1149_c84baa1a147301b74ce5ddd8010c9694.nbcnews-ux-2880-1000

Por ello, sin tiempo para deshacer las maletas después de culminar un semestre recorriendo el continente americano, A Kiss for all the World acude, como un diligente cirujano, a la urgencia que supone esta sangrante diáspora. Si existe hoy en el planeta un lugar necesitado de acogida, aliento y esperanza, se encuentra en los ríos de refugiados que, sorteando fronteras construidas con el alambre del desprecio, se abren paso hacia territorio europeo.

Haciendo propia la sentencia del poeta medieval Torquato Tasso, todo tiempo que no se dedica al amor es desperdiciado, A Kiss for All the World viajará raudo el próximo quince de julio al encuentro de estos hermanos sufrientes. La cita será en Hamburgo, donde la organización Malteser Integrationslotsen cobija, sana y alimenta a miles de desplazados, fiel a su lema Tuitio Fidei et Obsequium Pauperum. Nuestra contribución será un sanador, amoroso y respetuoso abrazo en que mutarán los acordes que irradia la candente batuta del maestro Pirfano.

In this Saturday Sept. 12, 2015 picture refugees and migrants walk in a sports hall in Berlin that was turned into a asylum-seeker accommodation . ( Kay Nietfeld/dpa via AP)

La Novena Sinfonía de Beethoven, interpretada por la Orquesta Sinfónica de Hamburgo y el Coro ‘Carl Philipp Emanuel Bach’, se izará como bandera coronada por las doce estrellas que representan la unión de los pueblos. Será un grito desde el corazón del viejo continente para confirmar y restaurar su vocación, responsabilidad y compromiso con el amparo de los desplazados. A buen seguro, las notas de Beethoven transformarán el cansancio y el desaliento de los refugiados en alegría y confianza; y servirán de estímulo para azuzar, en las entrañas de Europa, las ascuas de la hospitalidad, fraternidad y universalidad que en su día constituyeron los cimientos del anhelado sueño europeo.

Tus encantos atan los lazos / que la rígida moda rompiera;

y todos los hombres serán hermanos / bajo tus alas bienhechoras.

 (Oda a la Alegría. Novena Sinfonía de Beethoven. Himno de la Unión Europea)

Fernando Lallana

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