Bajo la sombra del Monkole

Monkole es el nombre de un imponente árbol tropical abundante en la selva congoleña que, gracias a su boscosa copa, despliega una exuberante y protectora sombra. La cultura africana rinde a los grandes árboles una reverencial cortesía, metáfora del cobijo y amparo dispensados por la Divinidad.

Después de meses de ardua preparación, A Kiss for All the World afronta a mediados de junio un desafío extraordinario: depositar una semilla de fraternidad en el corazón de África con el asombro, respeto y humildad que merece una invitación tan fascinante. Cuando el proyecto ha echado ya raíces y extendido una frondosa copa vestida de almas fortalecidas en algunos países de Europa y Latinoamérica, es momento de abrazar al amado y maltratado continente africano.

No es casual que la República Democrática del Congo constituya su primera escala. La capital, Kinshasa, tercera urbe de África con siete millones de habitantes, configura una de las zonas más cuarteadas del planeta. Hambre, guerra, destrucción, epidemias y desigualdades hacen de nuestro providencial destino altavoz para una humanidad que merece ser definitivamente escuchada, reconfortada y reconocida en su más absoluta dignidad.

1-osk-calain-hanel-1_0Foto: La Orquesta Sinfónica Kimbanguista de Kinshasa, en una reciente actuación en Monte Carlo (Mónaco).

El primer lugar donde sonará la partitura de Beethoven será el orfanato Kimbondo, donde casi un millar de niños son atendidos en sus necesidades más básicas. El segundo tendrá lugar en las instalaciones del centro hospitalario que de manera providencial toma por nombre Monkole. Junto a su bienhechor leño sucede diariamente el milagro para cientos de afectados de paludismo, tuberculosis y VIH, arrancados in extremis de las fauces de la muerte.

Las notas interpretadas por la Orquesta Sinfónica Kimbanguista de Kinshasa dirigida por el maestro Pirfano se mecerán dulcemente a ritmo melodioso como las hojas del robusto Monkole, y bajo su cobijo se sentirá un auxiliador frescor henchido de humanidad y concordia. A Kiss for All the World se abre paso como una suave y definitiva brisa llamada a evidenciar la necesidad de replantear prioridades y categorías en las carcomidas y mustias conciencias del blanqueado vergel denominado “primer mundo”.

Fernando Lallana

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